¿Qué o quién es Borenia?

Posiblemente, si estáis planificando vuestra escapada a León y os ponéis a buscar una visita guiada por la ciudad, jamás se os hubiese ocurrido escribir Borenia sin más en San Google. Eso no nos desanima y hemos querido explicaros a qué se debe el nombre que hemos elegido para nuestro proyecto.

Cuando decidimos comenzar esta nueva etapa, uno de los puntos más complicados fue elegir un nombre que nos gustase. Comenzamos a buscar y nos lanzamos a la fase que llaman brainstorming, que suena muy bien pero más veces de las que quisiéramos se convertía en una colección de nombres a cuál más absurdo.

Una tarde, leyendo un libro de leyendas leonesas que os recomendamos y que se titula Leyendas de León contadas por…, llegamos a la que nos habla de la xana del lago Carucedo. Aunque su nombre más «popular» pueda ser el de ondina Carisia, David Gustavo López nos la narra desde otra perspectiva, desde otros recuerdos y otros nombres.

Y nos cuenta David que a él le contó Luzdivina en un filandón que cuando los romanos llegaron a lo que hoy son Las Médulas, allí habitaban unas gentes pacíficas gobernadas por el rey Médulo que tenía una hermosa hija llamada Borenia. El pacífico rey decidió firmar un pacto de hospitalidad con esos romanos venidos de lejos al mando de un tal Publio Carisio.

Ese tal Publio Carisio quedó encandilado con la hermosa Borenia y, aunque consideraba a los astures poco menos que bárbaros, hizo de tripas corazón para poder galantear a la jovencita. La visitaba asiduamente, hasta el punto de convencer a su padre y a su pueblo de sus honorables intenciones. Para corresponder a su generosidad, Médulo le entregó un valioso torque de oro que la tribu tenía como uno de sus más preciados tesoros y que reveló a Carisio las riquezas que se ocultaban bajo aquellos montes. Y así pasaron los días Borenia y Carisio, entre apacibles y tranquilos paseos de enamorados por los hermosos bosques bercianos.

Sin embargo, un día Borenia no encontró a Carisio en el lugar habitual de encuentro ni tampoco al siguiente. Acudió un día tras otro, sin suerte, hasta que un día escuchó a lo lejos el estruendo de un ejército acercándose a su poblado, los hombres tomaron sus armas para defenderse del enemigo que se acercaba mientras las mujeres se ocultaban en una cueva.

Los soldados romanos establecieron su campamento y los defensores contemplaban el despliegue invasor que poco a poco los iba cercando. Las mujeres esperaban angustiadas el fin de la batalla mientras rezaban a sus dioses para que protegieran a sus seres queridos. Borenia se sentía dividida entre la preocupación por su padre y su pueblo y la rabia por la traición del que consideraba su enamorado.

La batalla fue dura y finalizó con el ejército romano arrasando el poblado. Borenia, con el corazón roto por el dolor, sólo deseaba morir y sus dioses, oyendo sus súplicas, desataron una gran riada que arrasó el campamento romano donde los vencedores festejaban su victoria y se llevó por delante a la destrozada mujer, convirtiendo el valle en el hermoso lago Carucedo y a ella en la xana del lago. Cuentan en la zona que la mañana de San Juan se la puede ver a la orilla del lago, peinando sus rubios cabellos.

A nosotros nos duele que se olvide su nombre y que la historia la recuerde más como Carisia, parece un castigo que durante siglos haya estado «condenada» a llevar el nombre de aquel romano que la traicionó y la humilló. Por eso, para que su verdadero nombre se recuerde, decidimos tomar prestado el nombre de la xana Borenia para nuestro proyecto.